6 libros que me han hecho levitar este verano (y que tú también deberías leer)

Los mejores libros para leer en verano

Antes de que empieces a salivar por todo lo que viene en la rentrée otoñal, tengo seis recomendaciones literarias para ti. Disfruta con ellas de las últimas noches a la fresca, de un pícnic en el parque o de las tardes a remojo en la piscina de tu barrio.

El limo (Rosa Jiménez) – Tusquets

Una historia de iniciación fangosa y palpitante, como la adolescencia. No puedo negar que las novelas que rascan en esta fase anfibia de la vida, y las que están ambientadas durante el verano, me encandilan. El debut de Rosa Jiménez tiene ambos ingredientes y una prosa sensorial y crujiente como un papel de regalo o un escarabajo bajo el sol.

No te anticipo demasiado: un pueblo, una discoteca destartalada, chapuzones en el río, amistades peligrosas, tragos, besuqueos, secretos insondables, farolas, río, cuerpos cambiantes, un verano que parece que no se va a acabar nunca, dos primas que dejan de hablarse. Y entre ellas el limo, lo único que tendrían en común dos animales cualquiera atrapados en una ciénaga.

Si te gustó El limo, prueba con Pinar, Piscina, Plenilunio de Patricia Rodríguez, Las novias de Cristina Morano, Mala estrella de Julia Viejo, Piscinas que no cubren de María Agúndez o Mira esa chica de Cristina Araújo. Creo que te pueden dar una grata sorpresa.

La seca (Txani Rodríguez) – Seix Barral

La seca es una de esas novelas que espera su momento en la estantería, con paciencia y mimo, porque las buenas historias no deberían nunca ahogarse en la prisa o la vorágine de los miles de lanzamientos editoriales que entran como una apisonadora cada año. Así es. Un buen día la coges, y la complejidad tras su sencillez te deslumbra. Este drama se zambulle en varios de mis temas favoritos: las luces y las sombras del mundo rural, las tensiones familiares y los tentáculos de la crisis climática.

Una madre y una hija vuelven al pueblo de su infancia en verano, una estación abrasadora en la que se extrae el corcho de los alcornoques, aquejados por la seca. Las dualidades de la vida se repliegan en cada esquina y en cada diálogo de La seca: la depresión de una y la ansiedad y la soledad de la otra; el amor en la vejez y la pérdida de la juventud; el temor por el paso del tiempo y la urgencia por disfrutar de la vida; el duelo y la superación; la vieja vida del campo y los nuevos modos de supervivencia. Soltar o agarrar, flotar o hundirse, escuchar la naturaleza -la interna y la externa- o hacer ruido.

No dudaré en seguir leyendo a Txani Rodríguez, una voz minimalista, profunda como escalpelo, que se queda resonando.

Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro (Cookie Mueller) – los tres editores

Las memorias de la inclasificable, indómita, punkísima Cookie Mueller son un regalo del cielo, una rara avis, diarios melancólicos y festivos, desfile de personalidades raras y animales de ciudad, la alegre y triste (y fugaz, como un fuego artificial) vida de una mujer que combatió la pena y la precariedad con brasa y con talento, con alegría y con garra. Con creatividad y con empuje, tirando p´alante como lo haría una chica Almodóvar, una bengala imparable.

Vivió en decenas de sitios, tuvo decenas de amantes, surfeó miles de madrugadas, trabajó en toda clase de cosas, actuó en las películas de John Waters, parió sus obras creativas desde las tripas. Cookie sabía que la felicidad es pasajera y la vida un clavo ardiendo, pero se agarró a ella como a un amuleto, como a un sorbo de agua en el desierto. Nunca he leído nada tan evocador, tan divertido y a la vez tan sombrío, como Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro. Me he reído en alto con su sorna macabra y he sentido congoja con sus pozos y sus batacazos. En sus páginas hay amantes y amistades, viajes locos y noches eternas, perros adorables y barbitúricos, casas en llamas y partos y música celestial y maniobras de escapismo. Y sobre todo, un afán increíble por sentirse viva y conectada a otros seres extraordinarios como ella. Créeme, querrás a Cookie con toda tu alma, como se quiere a una gata callejera, a una amiga imposible de domesticar.

Si puedes leerlo con un libro de fotografías de Nan Goldin al lado y un puñado de canciones de Lou Reed de fondo, mucho mejor. A nadie le puede quedar el Hey babe, take a walk on the wild side, mejor que a Cookie.

El pasado (Tessa Hadley) – Sexto Piso España

Tessa Hadley es una delicia escondida. Una autora de culto en Reino Unido que a España ha llegado gracias a las traducciones de Sexto Piso, con joyas como Lo que queda de luz.

Si te gusta la literatura de personajes, las relaciones entre hermanos, amigos o amantes; los diálogos llenos de espinas, deseos y sombras; los árboles genealógicos cargados de historias o la psicología afilada detrás de cada palabra, Tessa es para ti.

En El pasado, cuatro hermanos -y algunas de sus parejas, hijos o hijastros- se quedan varias semanas en la vieja casa familiar para decidir si la venden o no. Entre las paredes y el jardín del idílico paisaje y el añorado hogar de su infancia vuelan tantos paracaídas como cuchillos, tanta melancolía como esperanza. El amor efervescente de unos adolescentes, el macabro juego de unos niños, las dobleces de una nueva amistad o el fantasma de la enfermedad de la madre de la familia sobrevolarán tu almohada mientras te rindes al encanto literario de Tessa.

La casa de los sueños (Carmen María Machado) – Anagrama

Jamás he leído nada como este libro.

En la narración autobiográfica y personalísima de la relación de maltrato que sufrió con su anterior pareja, Carmen María Machado pisa una tierra de nadie y desentierra el tabú de la violencia en las relaciones lésbicas. Y lo hace a través de un originalísimo mosaico de géneros literarios, microcuentos y estructuras atrevidas, ligando sus diarios a los elementos del folclore popular, al thriller, a las fábulas tradicionales o a los cuentos de terror para contar su vivencia en La casa de los sueños.

Lo que empezó como atracción poderosa y relación de ensueño con una joven menuda y fascinante, licenciada en Harvard y de clase alta, derivó en una espiral destructora de celos, control, manipulación y terror. Nadie lo cuenta con la crudeza, la honestidad, la innovación lingüística y el brutal talento literario de Carmen María Machado. Si los relatos torcidos, viscerales, eróticos y espeluznante de Su cuerpo y otras fiestas me deslumbraron, con La casa de los sueños se ha convertido en una de mis autoras favoritas y de las voces más asombrosas de los tiempos que nos toca vivir.

Todo lo que encontré en la playa (Cynan Jones) – CHAI editora

Cynan Jones se pasa, con su tono lacónico y su voz única -sencilla y a la vez solemne, escueta y profundisíma- al thriller con Todo lo que encontré en la playa, con una preciosa edición de CHAI Editora. En ella, un pescador enfrascado en el duelo por un amigo deberá decidir qué hace con el dudoso botín que se le aparece en un bote.

Aquí, el autor de Tiempo sin lluviauno de mis libros favoritos de todos los tiempos– hila una historia imborrable que se lee de una sentada y que en pocas palabras, afina a un protagonista duro y compasivo, leal y titubeante, que deberá resolver su propia encrucijada, atravesada por temas como la pobreza, la inmigración, la suerte, la familia o la esclavitud. No debería pasar un solo verano más sin que leas a Cynan Jones.

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