Encantamiento animal | Reseña de Oso de Julia Phillips

Reseña de Oso de Julia Phillips

Y, al mirar la sangre, le entró una gran melancolía

«¡Si tuviese un hijo rojo como la sangre y blanco como la nieve!»

El enebro, Hermanos Grimm

Julia Phillips asombró al mundo literario con La desaparición. Aquella historia gélida de dos niñas que desaparecen en la península de Kamchatka -y su complejo mosaico de personajes atribulados- no solo es uno de los mejores debuts literarios de este nuevo milenio, sino uno de mis libros favoritos por los siglos. En este 2025 la autora regresa con Oso, también publicada por Sexto Piso, un cuento moderno y oscuro, más intimista, pero igualmente brillante y enigmático, certero a la hora de asomarse al agujero negro de las obsesiones, al precipicio de las deudas familiares, a la comezón interna que guía las decisiones, las pequeñitas y las definitivas.

¿De qué va Oso? Ambientada en la hermosa y aislada isla de San Juan, esta es la historia de dos hermanas que trabajan sin cesar para mantener a su madre enferma y pagar las facturas de la vieja casa familiar. Ambas sueñan con escapar de su existencia precaria y ambicionan un futuro mejor, pero todo cambia cuando un alucinante oso aparece en el bosque y empieza a merodear cerca de su hogar. El avistamiento que para una supone pavor y parálisis, para la otra es el comienzo de una irremediable fascinación, una extraña conexión con la bestia que no puede parar de alimentar. El fuego interno de cada una se aviva con cosas diferentes: esa bestia como algo abyecto, una amenaza, un estorbo; o esa bestia como algo mágico, amuleto vivo, regalo del azar en medio de una existencia mediocre.

«No parezco la misma y, sin embargo, nunca he estado tan cerca de mi auténtica complexión anímica, que se ha estampado en mi cuerpo con una textura que refleja a la vez un tránsito y un regreso», dijo la antropóloga francesa Natassja Martin en su ensayo Creer en las fieras, donde narra la milagrosa supervivencia y la experiencia reveladora que vivió tras ser desfigurada por un oso siberiano. «Concluyo que fui a buscar fuera algo que está dentro de mí, el oso es un espejo, el oso es la expresión de otra cosa que no es él, de algo que me concierne», aseguró Martin. En esta novela, la aparición de un oso, del OSO, también lo cambiará todo para siempre.

Oso es una fábula genial, tan rica en matices como un bosque en silencio, misteriosa como el mar escupiendo tesoros y tragando secretos, telúrica como una noche de verano llena de grillos. Pone la lupa en nuestra parte animal, y en la peculiar conexión que cada ser humano tiene con la naturaleza: rendición, miedo, descubrimiento, paz. Es una historia de transformación -un solo acontecimiento puede cambiarlo todo, igual que un naipe o una ficha de dominó pueden derribar el castillo entero-, de obsesiones -¿acaso no pasamos media vida soñando día tras día con lo mismo, echando paladas de tierra sobre las mismas inquietudes, metiendo monedas en una hucha real o imaginaria?, ¿qué demonios queremos realmente?-, de impulsos y deseos -odiar la vida que tienes, buscar otra nueva, aliviarse del vacío en el sexo, suponer que debe haber algo más, algo mejor, en otra parte, lejos de aquí, o tal vez en el fondo del bosque, más allá de los árboles-, de afectos envenenados y amores solitarios, de roles familiares que pesan como armaduras, de embrujos salvajes y de deudas morales y de esa precariedad que agota, que engulle las vidas posibles que podrías haber tenido. De los vínculos entre hermanas, a veces resistentes como el cobre y otras, vaporosos como la niebla. Es también un libro que se pregunta qué y cuánto le debemos a nuestros seres queridos. ¿Nos conocemos realmente? ¿O hay en cada persona un pozo insondable? ¿Por qué no nos gusta ser quiénes somos? ¿Nos autoengañamos para seguir adelante? ¿Por qué le hacemos daño a lo que más queremos? ¿Podemos escapar de nuestro pellejo? Tal vez sí, a través de ese oso que nos mira y tiene hambre.

Los libros de Julia Phillips son como un cuadro de Caravaggio: tienes que bambolear entre luces y las sombras para descubrir la verdad de las cosas, para rascar la materia de sus personajes y verles el alma, casi siempre oscurecida por las cenizas de la infancia, muy cansada de tanto soñar con liberarse. Oso es como los mejores cuentos originales de los hermanos Grimm -aterradores, tiernos, tristísimos, macabros, tan necesarios-. Esta historia de hadas sombría e inesperada es un milagro sangriento al que no podrás dejar de mirar.

Imagen | Brice Cooper/Unsplash

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