I want to believe | Reseña de Los guapos de Esther García Llovet

Reseña de Los guapos de Esther García Llovet

Mete en la Turbomix los siguientes ingredientes:

Una cinta de Nino Bravo recién comprada en la gasolinera

Un kilo de pipas bien saladas

El calor selvático y pegajoso de la Albufera

Túnicas naranjas brillantes de hare krishna y un jersey de cachemir

Crorp circles recién hechos

Un chorro de Mirinda

La mirada de un gato avispado

Una colección tierna y descarnada de loosers de periferia

Una pizca picante de especulación inmobiliaria

¡Listo! El cóctel Esther García Llovet está listo para ser degustado. Léete su nuevo libro —Los guapos (Anagrama)— y anímate tú a ponerle nombre a tan singular bebida.

En ella resuenan un mosaico de personajes pintorescos, inclasificables y mohínos, un verano bochornoso, la sospecha de una visita cósmica, fenómenos paranormales, la codicia de convertir el misterio en la gallina de los huevos de oro —¿no es acaso lo sobrenatural hipnótico como una máquina tragaperras—, niñas que todo lo escuchan y gatos que todo lo ven, naturaleza indomesticable, embaucadores y mentirosos, coletas plateadas, la España de las gasolineras y de los chiringuitos de playa, rumores y círculos enigmáticos en los arrozales. Como los de la película Señales o los que aparecen cada año en la campiña inglesa y revolucionan el corral, sembrando la duda de una posible visita extraterrestre.

La novela de García Llovet es una rara avis, un artefacto adictivo, maravillosamente escrito, cáustico y sorprendente del que no puedes despegar la vista. Un libro inflamable como la gasolina y potente como la dinamita, divertido y genuino como pocos, mordaz, inquietante, y un poco melancólico. Una metáfora de lo que somos: el sueño tramposo del ladrillo, el pánico cósmico a lo desconocido, la energía telúrica que desprenden algunos lugares mágicos, el arrebato animal de quitarle el filete al de al lado, la búsqueda incansable de conexión para estar un poquito menos solos.

En esta historia, un hombre se hace pasar por periodista para conocer de primera mano qué está pasando en un camping de El Saler, alejado de la mano de Dios y poblado por peculiares criaturas desarraigadas que allí han encontrado su hogar. En pocas pinceladas, cada personaje es un descubrimiento incendiario. Te revolcarás en anhelos, pistas, historias de crónica negra, abandonos, cotilleos y un plan que parece no tener fisuras.

Pasará de todo. Y es mejor que lo compruebes por ti mismo. Píllate una cerveza fría, un cuchillo y una linterna. Los vas a necesitar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *