Réquiem | Un poema de El Ángel, Los planos de la demolición

Poema Réquiem de El Ángel, perteneciente a su libro Los planos de la demolición

Conocido por ser el vocalista de El Ángel y los Volcánicos y publicar un único libro, hoy descatalogado y elevado a joya de culto, llamado Los planos de la demolición, Ángel Álvarez Caballero, conocido como El Ángel (1961, 1994) es de esas rara avis que viven rápido y mueren jóvenes dejando una huella que sangra y una herida abierta por donde todavía entra la luz, artistas que abandonan las venas y los riñones en la calle, en los antros y en los escenarios, quemando su libertad a todo trapo y vomitando una poesía tan viva como una tenia, un virus o una erección.

Escritor y cantante maldito, símbolo de la movida madrileña, El Ángel dejó un legado poético breve pero sin igual, plasmada en las letras de su disco Polvo de Ángel y en su obra Los planos de la demolición, hoy casi imposible de encontrar. Versos ingobernables, salvajes, oscuros y hermosos, que nos remiten a la autodestrucción elegida, al placer y al infierno de las sustancias, a los recuerdos sin domesticar y a un mundo de seres marginados del otro lado de la sociedad políticamente correcta. Los que no duermen, los que salen de su cuerpo por el otro lado de la aguja, los que cantan a gritos, los que tienen miedo al viaje sin retorno, los que se ponen «cantidad de guapos»  con sus vaqueros destartalados, los hijos del noche, los profetas de la nada, los que se mueren de frío.

Pero sus versos todavía bailan pogo. Disfruten de este réquiem,

Réquiem, del poemario Los planos de la demolición

Por todos los que crecimos juntos y jugábamos en las calles del barrio
por los que nos conocimos en la escuela y siempre estábamos castigados
por aquellas mañanas plomizas con los libros bajo el brazo
por los que me respetaron cuando no sabía nada
por todos los que nunca me pegaron
por aquellos para quienes toqué mis primeras notas en un piano
Por los que estábamos juntos cuando fumé mi primer petardo
por los que nos hicimos juntos la primera señal en el brazo
por aquella nena morena que un día se enamoró de mí
por mi viejo y mi vieja que otro día se separaron
por aquellos a quienes engañé y supieron perdonarlo
por todos los hijos del sol escondidos en los subterráneos
Por la música que sonaba en las noches de verano
por Jimi, por Jim y por Brian
 por mi añorado Agus
Por Iggy, por Bob y por Lou
 por Mena, Porras y Marcos
por Pablo cantando “Gloria” en el casete de mi cuarto 

¡Réquiem!
¡Réquiem ad infinitum!
¡Venid y arrodillaos, hermanos!
Venid con vuestras cucharas
venid con vuestros ríos de sangre en los brazos
venid y beberemos juntos
y cantaremos los viejos salmos
Por las piedras que tiramos contra aquellos policías grises
por los colegas que acabaron con la piel azul, escondidos en un tigre
por las canciones que cantábamos y las guitarras con que las tocábamos
por los años en que creíamos que nosotros éramos los amos
por todos los niños vestidos de negro esperando en una esquina
por todas las botellitas vacías de jarabe de codeína
Por las navajas que pusieron en mi cuello y las pistolas que apretaron
contra mi estómago
por la expresión ausente de tus vacíos ojos fugitivos
por todos los morenos que lloran alrededor de la Gran Vía
por todos los que vendimos polvo para buscarnos la vida
por las habitaciones de oscuras pensiones donde desparramé
mis huesos
por todas las noches pasadas soñando tu cuerpo y tus apasionados besos
Por aquellos hospitales donde me encerraron en su día
por todos mis locos compadres que siguen allí todavía
por César y su Stratocaster
por Cristina y sus cervezas
por Juanjo y el Cucharilla
por el figura de Miguelito
por la minifalda de Jenny
por el bardeo del Canijo
por Dogo, el príncipe payo
por todos los chicos del patio
por Pablo cantando “Gloria” en el casete de mi cuarto
¡Réquiem!
¡Réquiem ad infinitum!
¡Venid y arrodillaos, hermanos!
Venid con vuestras cucharas
venid con vuestros ríos de sangre en los brazos
venid y beberemos juntos
y cantaremos los viejos salmos

De Los planos de la demolición

One thought on “Réquiem | Un poema de El Ángel, Los planos de la demolición

  1. Ernesto González Pérez

    Muchas gracias por poner al alcance de tod@s algo tan inencontrable como «Los planos de la demolición»,aunque sea un fragmento.Lo leí hace muchos años porque me lo dejó un amigo y aún lo sigo buscando para releerlo.

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