Elvira Sastre (1992) es uno de los fenómenos contemporáneos más interesantes de la poesía actual. Ternura, rabia, ansia de cambio político, apego a ese hogar llamado familia, amor, descubrimiento, tristeza y sexo son algunos de los sentimientos que se abren como flores entre los versos de esta joven segoviana que, a pesar de su corta edad, tiene cientos de versos acumulados en su blog y ya ha publicado tres poemarios: 43 maneras de soltarse el pelo, Baluarte y Ya nadie baila. El imaginario de Elvira es inmenso y colorido, como sus recientes aventuras recitando en Ámerica junto a la compañía musical de Adriana Moragues o las voces de amigos artistas enamorados de sus musas, véase Benjamín Prado, Joaquín Sabina, Leonor Watling o Carlos Salem. No hay nada mejor que sentir su poesía en tus propias carnes y aprender a levitar:
Yo no quiero ser recuerdo
A la mierda
el conformismo:
yo no quiero
ser recuerdo.
Quiero ser tu amor imposible,
tu dolor no correspondido,
tu musa más puta,
el nombre que escribas en todas las camas
que no sean la mía,
quien maldigas en tus insomnios
quien ames con esa rabia que solo da el odio.
Yo no quiero
que me digas que mueres por mí,
quiero hacerte vivir de amor,
sobre todo cuando llores,
que es cuando más viva eres.
Yo no quiero
que tu mundo se dé la vuelta
cada vez que yo me marche,
quiero que darte la espalda
solo signifique
libertad
para
tus
instintos
más
primarios.
Yo no quiero
quitarte las penas y condenarte,
quiero ser la única
de la que dependa
tu tristeza
porque esa sería
la manera más egoísta y valiente
de cuidar de ti.
Yo no quiero hacerte daño,
quiero llenar
tu cuerpo de heridas
para poder lamerte después,
y que no te cures
para que no te escueza.
Yo no quiero
dejar huella en tu vida,
quiero ser tu camino,
quiero que te pierdas,
que te salgas,
que te rebeles,
que vayas a contracorriente,
que no me elijas,
pero que siempre regreses a mí para encontrarte.
Yo no quiero prometerte,
quiero darte
sin compromisos ni pactos,
ponerte en la palma de la mano
el deseo que caiga de tu boca
sin espera,
ser tu aquí y ahora.
Yo no quiero
que me eches de menos,
quiero que me pienses tanto
que no sepas lo que es tenerme ausente.
Yo no quiero ser tuya
ni que tú seas mía,
quiero que pudiendo ser con cualquiera
nos resulte más fácil ser con nosotras.
Yo no quiero
quitarte el frío,
quiero darte motivos para que cuando lo tengas
pienses en mi cara
y se te llene el pelo de flores.
Yo no quiero
viernes por la noche,
quiero llenarte la semana entera de domingos
y que pienses que todos los días
son fiesta
y están de oferta para ti.
Yo no quiero
tener que estar a tu lado
para no faltarte,
quiero que cuando creas que no tienes nada
te dejes caer,
y notes mis manos en tu espalda
sujetando los precipicios que te acechen,
y te pongas de pie sobre los míos
para bailar de puntillas en el cementerio
y reírnos juntas de la muerte.
Yo no quiero
que me necesites,
quiero que cuentes conmigo
hasta el infinito
y que el más allá
una tu casa y la mía.
Yo no quiero
hacerte feliz,
quiero darte mis lágrimas
cuando quieras llorar
y hacerlo contigo,
regalarte un espejo
cuando pidas un motivo para sonreír,
adelantarme al estallido de tus carcajadas
cuando la risa invada tu pecho,
invadirlo yo
cuando la pena atore tus ojos.
Yo no quiero
que no me tengas miedo,
quiero amar a tus monstruos
para conseguir que ninguno
lleve mi nombre.
Yo no quiero
que sueñes conmigo,
quiero que me soples
y me cumplas.
Yo no quiero hacerte el amor,
quiero deshacerte el desamor.
Yo no quiero ser recuerdo,
mi amor,
quiero que me mires
y adivines el futuro.
(Un poema de Elvira Sastre)
Luis M Diaz
te podría leer siendo analfabeto
te podría sentir aun sin piel y sin poros
te podría ver con los ojos cerrados
estás por encima de las moléculas
eres brisa del Everest moviendo las palmeras del Caribe
mis arrugas de los 50 solo buscan estirarse en tus palabras húmedas