El dolor y la magia | Reseña de Eloísa vertical de Catalina Murillo

Reseña de Eloísa Vertical

Eloísa vertical (los tres editores) es un libro duro y a la vez precioso. Una vez alguien me dijo que la mente es como la aguja para sintonizar una emisora de radio: mientras la mayoría de las personas están en la misma frecuencia para entenderse en una realidad compartida, los mal llamados locos tienen el dial puesto en otro sitio. Por eso, han sido silenciados, acallados, incomprendidos o vistos incluso como médiums capaces de alcanzar otros estados de conciencia, universos y formas de percepción. Su historia, casi siempre borrada, casi siempre la cuentan otros.

Eloísa -nombre ficticio de la protagonista de este libro indefinible, una entrevista alucinada y alucinante, una biografía novelada, una conversación llena de esquinas por las que perderse- es una mujer esquizofrénica que, cuando Catalina Murillo contactó con ella para poner voz a su historia, llevaba cinco años sin sufrir ningún brote. Y sin tomar la medicación. De pequeña, hablaba con los animales. Años después, amenazó con degollar a un cura en medio de misa. Sufrió la pobreza, la exclusión social, los desencuentros familiares, la depresión y el aislamiento, la nebulosa de los neurolépticos, la desolación de los internamientos psiquiátricos. Pero volvió a su pueblo de Galicia, encontró el amor, la salvó su perra, sus manos volvieron al arte. Todo lo que narra brilla, duele y asombra.

Catalina Murillo -cariñosa, aguda, inteligente, apasionada ante su interlocutora- se vuelve astutamente invisible para desnudar a Eloísa, un cuerpo apaleado y un alma que ha vivido una angustia terrible y un dolor infinito, pero que nunca ha dejado de creer en la libertad como brújula, la energía sexual -la de verdad, claro- como motor de vida, la creación artística para conectar materia y vibración -«por lo que consideran artista a este, a mí me medican», protesta, socarrona-, las señales de la naturaleza, el sentido del humor.

No es esta una historia para juzgar. Es esta una historia insólita para sentir, recibir, reflexionar y aprender. De la pena feroz y del dolor psíquico. De a dónde llevan. De cómo la vida se abre paso, de algunas lecciones valiosas para seguir respirando («El amor es el gustazo de sentirse parte de todo»/»Éxito es respirar. Lo demás es vanidad»). De cómo afecta al espíritu la desconexión con el resto de seres, la falta de tiempo para mirar adentro. El sistema esperpéntico en el que vivimos.

No se trata de creer o no creer. Solo abre las hojas, y escucha a Eloísa. Ella no ha viajado en horizontal, pero sí en vertical. Te reirás a carcajadas, te turbarás, y se te caerán las lágrimas. Saldrás de este libro siendo otra persona distinta. Como se me quedó grabado, «es que el secreto se guarda a si mismo».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *