Pulsiones salvajes | Reseña de Hambre a borbotones

Reseñamos Hambre a borbotones de Alber Vazquez y publicado por Expediciones Polares

Casi todas las pulsiones internas se parecen al hambre, una sensación poderosa y llameante que supera las fronteras del estómago y, ajena a razón alguna, también llega a las manos, a la boca, a la entrepierna. El hambre puede ser desbordante y mística como un cuadro de expresionismo abstracto, dulce como un orgasmo sin apenas aire en los pulmones, terrorífica como un bosque en llamas, o deliciosa como un pedazo de carne humana cocinado con una gotita de aceite de oliva y una pizca de ajo. Existe hambre en la lujuria, en la venganza, en el odio y en el arte. ¡Y vaya que sí!

Esa desesperada avidez, la filia propia en lucha eterna con la contención de los instintos es lo que más nos separa de la muerte, lo que nos guía hacia ella, lo que conduce a bandazos y dentelladas a pelear por la supervivenica, o eso se desprende de la magnífica primera obra de una trilogía suculenta, rítmica y fascinante. Se trata de Hambre a borbotones, publicada por la editorial Expediciones Polares y firmada por el vasco Álber Vázquez, autor de más de una veintena de títulos y, que en el caso que nos ocupa, nos traslada a las calles de Centenario, un lugar aparentemente tranquilo donde los secretos se encuentran desperdigados en sótanos y neveras, en galerías y en furgonetas, pero sobre todo, dentro de los cerebros de sus complejos y desquiciados protagonistas. No tardarán en salir a la luz del día

Pintores meditabundos, inteligentes polis a la vieja usanza, matones lascivos ansiosos de billetes, gélidas mujeres con truculentas confidencias gastronómicas, invidentes astutos, sádicos galanes y camareras despiadadas. Un cóctel que desborda imaginación y giros deslumbrantes, condimentado con más sexo, violencia y apetito del que puedan pasar por tu mente.

Hambre a borbotones: canibalismo, heridas y eyaculaciones

Si alguien quisiera hacerte spoiler de esta obra, de seguro lo tendría complicado. Álber compone un puzzle telenovelesco y punzante, más adictivo que una bolsa de Pringles y más empapado de fluidos corporales que una película gore de serie B. Por ello, en esta obra se dan cita la lascivia y la agresividad de una historieta pulp, lo rocambolesco de un culebrón venezolano y la oscuridad magnética de un buen thriller.

Con Hambre a borbotones podrás vivir y vibrar con todo aquello que sucede detrás de las paredes, las sonrisas, los apretones de manos y los rostros angelicales. Hasta en las mejores familias se cuecen habas, se esconden cerillas y se ocultan calamidades que tarde o temprano, pueden salir a la luz y reventarte en la cara. ¿Quién sabe?

Si tienes el estómago sensible, no lo saques de la estantería. Pero si tu cuerpo clama a gritos endorfinas y emociones fuertes y notas en las tripas, como atrevidos sonajeros, los rugidos de ese hambre que solamente ese filete especial que tú ya sabes, sanguinolento y delicioso, puede saciar, este es tu libro. Disfrútalo con un buen vino y tus mejores cubiertos.

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