Mis primeros penúltimos | Un poema de Joaquín Sabina

Joaquín Sabina aterriza con sus versos en nuestra sección Poetizando

La trayectoria musical y poética de Joaquín Sabina (1949) no necesita presentación. Con cientos de canciones a sus espaldas y un pasado colorido y trasnochado de bares, guitarras, cigarros y sustancias poco recomendadas, el artista de Úbeda ha compaginado a lo largo de su carrera su producción como cantautor con la pintura y la redacción de poemas.

Hoy en Poetizando te animamos a sumergirte en el universo de Joaquín con un poema que, como la gran mayoría, apuesta por la autorreferencialidad y los recuerdos personales para desenterrar recuerdos, emociones, noches y experiencias clavados en la garganta. 

Mis primeros penúltimos, de Joaquín Sabina

Mi primer desconcierto se llamaba destino
mi primer hasta luego se llamaba good bye
mi primer Al Capone se llamaba Al Pacino
mi primer sonotone se llamaba Compay.

Mi primer cumpleaños se llamaba posguerra
mi primer seminario se llamaba Berceo
mi primer planetario se llamaba la tierra
mi primera Julieta se llamaba deseo.

Mi primer molotov se llamaba Bilbao
mi primera viuda se llamaba Vietnam
mis primeros naufragios se llamaban Callao
mi primera esperanza se llamaba l’espoir.

Mi primer desencanto se llamaba febrero
mi primer esperanto se llamaba español
mis primeros pinchazos se llamaban torero
mi primer zapatero se llamaba charol.

Mi primera madrastra se llamaba gran vía
mi primera nostalgia se llamaba baúl
mi primer oui, je t’aime, se llamaba algún día
mi primer punto g se llamaba Interviú.

Mi primer crisantemo se llamaba sudario
mis primeras gardenias se llamaban Machín
mi primer gatillazo se llamaba Inventario
mi primera resaca se llamaba Albayzín

Mi primer afterhour se llamaba vigilia
mi primer ateísmo se llamaba Jesús
mi primera gestapo se llamaba familia
mi primer islamismo se llamaba couscous.

Mi primer vis a vis se llamaba cualquiera
mi primera bohemia se llamaba Pigalle
mi primer boca a boca se llamaba enfermera
mi primera amateur se llamaba fatal.

Mi primer carpe diem se llamaba otra raya
mi primer equipaje se llamaba hashís
mi primer kamikaze se llamaba canalla
mi primer trío de ases se llamaba Police.

Mi primer arzopisbo se llamaba Yupanqui
mis primeros cincuenta se llamaban stop
mi primer Nosferatu se llamaba Polanski
mi primera blasfemia se llamaba oración.

Mi primer virgo potens se llamaba vagina
mi primera chistera se llamaba bombín
mi primer enemigo se llamaba Sabina
mi primera frontera se llamaba Joaquín.

Mis primeros setenta se llamaban Guevara
mi primer Vaticano se llamaba Fidel
mi primera faldita se llamaba dispara
mis primeros vaivenes se llamaban andén.

Mi primer aguacate se llamaba pomelo
mi primer crecepelo se llamaba champú
mi primer disparate se llamaba consuelo
mi primer desconsuelo se llamaba Moscú.

Mi primer bandoneón se llamaba García
mi primera cadena se llamaba la dos
mi primera ecuación se llamaba sandía
mi primera Jimena se llamaba hola adiós.

Mi primera coartada se llamaba domingo
mi primer Odiseo se llamaba Dublín
mi primer filisteo era el capo de un bingo
mi primer gay trinar se llamaba arlequín.

Mi primer primo hermano se llamaba Chavela
mi primera madonna se llamaba Lucía
mi primera persona se llamaba a dos velas
mi primer cul de sac, calle melancolía.

Un poema de Joaquín Sabina

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