Ovnis, pistoleras y ciervos albinos | Reseña de Historia de España contada a las niñas de María Bastarós

Reseña de Historia de España contada a las niñas de María Bastarós

Las contradicciones encarnan una belleza poderosa: una flor inquieta que nace entre las grietas de Chernobyl o un atardecer desde el parking contaminado de un polígono industrial. A priori y guiándose únicamente por la inspiración de su título, una podría pensar que Historia de España contada a las niñas es un trabajo periodístico o un libro de historia destinado a poner sobre la mesa cómo ha sido habitar nuestra carne y sangre durante las últimas décadas en este trozo del mapa. La portada, enigmática fotografía y letras de un rabioso rosa punk cuan delicioso fanzine ya nos revela que no, que nos hallamos ante una rara avis diferente a cualquier literatura catada anteriormente. Un cóctel molotov hecho novela coral y feminista, burlona y poética, en la que conviven avistamientos ovnis, vendettas rituales, pueblos sin hombres, animales casi oníricos y atracones culpables en forma de Big Mac.

María Bastarós es la pluma visible -que a veces se asoma, rebelde como el Guadiana, entre las líneas de su artefacto- de esta joya lanzada por la editorial Fulgencio Pimentel en coedición con La Casa Encendida y que resultó premiada en los Puchi Awards 2018. Desde una ficción donde reconocemos con facilidad constantes guiños a la realidad actual -no se libran ni las salvajes presiones estéticas que en cualquier chavala pueden mutar en anorexia, las erecciones de una izquierda que todavía apesta a efecto Axe y a misoginia, la oleada new age devota de curar tumores con quinoa y reiki o los talones de Aquiles patrios por excelencia, desde la crónica negra a la superstición ancestral, del puticlub de carretera a la caza como la forma número milquinientos de medirse la polla, el capitalismo chupando cada fluido corporal ajeno o el engorilamiento como sacramento de las fiestas populares- esta novela nos arrastra a vidas causticas y marcadas por el territorio, la clase, el género, el trauma, la alianza y sobre todo, la supervivencia. Protagonistas que se sanan tejiendo, convocando a fuerzas sobrenaturales, aguardando la salvación alienígena, echándose una-mano-prima o ligando gracias a la verborrea y un incidente con el dedo meñique.

Historia de España contada a las niñas

¿Pueden en un mismo libro convivir el esperpento, el western soriano, la viciosa literatura de kiosko, chats de WhatsApp, retazos de blog, dramas rurales, picaresca y modernidad? La respuesta es sí, solo porque María Bastarós ha encontrado una fórmula única en su especie, de la que sería imposible hacer spoiler ni resumirse en un titular indigno del disfrute de su lectura.

A mí Historia de España contada a las niñas me parece maldita poesía escondida en una bomba de racimo. Un lápiz de labios mangado con elegancia para ser la más guapa de la rave. Algo divertidísimo aunque doloroso, igual que arrancarte la postilla y disfrutarlo, comer jalapeños, saludar a tus heroínas muertas durante una parálisis del sueño, ver arder tus juguetes favoritos y despedirte de una herida. Zambullirse entre sus hojas es asomar una pata de la jaula y romper un barrote con el mordisco, con el orgasmo, con la venganza, con el poder redentor de la palabra. Un take a walk on the wild side, a lomos de la bendita Lucy Clark bajo el cielo estrellado e incorrupto de Beretón.

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