Cosmética de la pajarería [manifiesto imaginario] | Un poema de Olmedo Guerra

Cosmética de la pajarería (un manifiesto imaginario) | Un poema de Olmedo Guerra

Fresca como un soplo de aire en medio del verano, imbuida de cultura pop, orgullosamente marica, feminista, cumbiera y punk, a veces delirante y soñadora, otras erótica y eléctrica: así es la poesía de Olmedo Guerra (Esmeraldas, Ecuador. 1998). Poeta disidente y ente cuir, es uno de los llamados a la revitalización de la lírica ecuatoriana en su versión centennial. Es ex miembro del colectivo Afroarte, autopublicó online “Antes de amor ya éramos sudacas” -que puedes encontrar en el siguiente enlace– y reside en la actualidad en Guayaquil, donde estudia, lee, baila cumbia y vomita versos.

Así se anuncia al comienzo de su obra: “Yo, ante todo, estoy haciendo furiosa y bastarda literatura a los 19 años. Irrumpo con mi desconocimiento a presentar este libro que tienes en las manos cargado de vísceras e información mal escogida. La literatura nacional lanza un grito cuir y marica, pero sobre todo, humano. Contradictoriamente humano. aquí, la agonía de mi sudaka país”

Hoy compartimos en esta sección Poetizando “Cosmética de la pajarería (un manifiesto imaginario)”, con el que podrás explorar la voz personalísima, desacomplejada y cargada de chispas de Olmedo Guerra.

Cosmética de la pajarería (un manifiesto imaginario), por Olmedo Guerra

«Muchos hombres fueron hechos y en la oscuridad se multiplicaron».
Popol Vuh

En la noche y por el lenguaje fuimos concebidas
cuando se dijo:
¡Hágase a las mariquitas!
para atolondrar al silencio
y de la tierra nos esparcimos por las cavernas
para acunar las leyendas y conjurar las noches por los dioses
pero observaron que estábamos descifrando el misterio
que volábamos al cielo tanto que bajábamos
y que de nuestros sexos nacían plantas que lo sanaban todo
cuando decidieron apagar nuestros cuerpos y de un soplido volver a comenzar
fue entonces cuando la memoria se escondió en el magma y decidimos no regresar
Cuando en la llameante luna le llamamos pecado a todo lo que nos ardía
Cuando en la llameante luna le llamamos pecado a todo lo que nos ardía dentro
Cuando en la llameante luna le llamamos pecado a todo lo que nos era amor
amor:
en un parto intransigente donde nacieron lunas y lunas y lunas
una tras otra para caer achacadas contra el piso
contra el piso apagado
como sembrando noches en la tierra fértil de nuestros cuerpos
nuestros cuerpos chupados que salían a buscar alimentos
para encontrar uñas llagadas de deseo
y volver porque deseábamos presumir las heridas
Entonces buscábamos santuarios
en las calles en las cuales arrodillar nuestras piernas
y ejercer nuestra plegaria
-oh, papi nuestro/ llévame a los cielos-

II

Y ahora te digo todo
si con este canto no te he dicho todo es porque no he gemido lo suficiente
si con este gemido no te he dicho todo es porque probablemente no esté listo
si en este gemido probablemente no esté listo para decirlo todo es porque no hay nadie que pueda decirlo todo porque en este gemido está
todo
Y si tú no estás aquí
el territorio de nuestra distancia devenirá cenizas y estos sí serán los restos de todo
ahora dime, ¿quién marcó con el estoque un corazón falso en tu carne rosa?
dime ¿cuál es esa cicatriz con la cual caminas como amuleto?
dime ¿es que acaso en tu país te prometieron alimentar tus almas
a cambio de batallar las carnes por los registros de la historia?

III

Avenida 9 de Octubre 1970
retrocedo en mi memoria a las vidas pasadas
recorro montado en mi auto los edificios erosionados de secreto
camino escudriñando las efigies del dolor
recorro la avenida doy diez vueltas doy quince
y apenas encuentro una sombra
una sombra en la que depositar mi agüita sagrada por el deseo
En esa época éramos felices
en esa época podíamos amar antes de que el dios yanqui nos mandara la peste
en esa época podíamos decir aún ‘‘yo estoy habilitado para plagar tu cuerpo de amor’’
¿Y que no soy madre me dices?
¿Y que no soy madre me dices?
cuando en todas las esquinas me encuentras incubando amores
montada en una yegua recogiendo los registros del olvido porque es a un dios libertino al que le rezamos
un dios que en el patio trasero del cielo nos ha ofrecido el verdadero paraíso
y es ese al que se le llama infierno
cobardes
porque aún se teme al amor de verdad
y yo te digo que en el Ecuador también tuvimos un paraíso
Un paraíso indio en el que amontonaban los cuerpos
en un promontorio de lujuria
como un talismán que los protegería de las futuras matanzas
Te digo que el paraíso permaneció
y que los blanquitos nalgueaban los muslos primitivos en secreto
y la loca india los acogía detrás de las montañas
para enseñarle al verdadero dios que debían de amar
Te digo que en el paraíso existía una Colonia de poetisas
que escribían poemas en shuar o en quechua
de sus andanzas por las cavernas con los esclavos negros
a escondidas del macho blanco

IV

Todos sus poemas fueron lanzados al mar
es por eso que ahora corremos a lavar nuestras heridas en la espuma
porque nuestras aguas están malditas por el amor ancestral
que se nos fue ocultado
por eso las playas simulan al paraíso
Te digo que hay un paraíso detrás del Ecuador brotando lágrimas de la tierra
el rocío del que hablaban los poetas no fue más que la tierra
llorando porque había sido contagiada
el dios yanqui nos maldijo a todos
¿Y dime que no es cierto que las mariquitas estuvimos dispuestas a plagar la tierra de amor?
¿Dime que no es cierto que por eso fuimos perseguidas,
laceradas
sacrificadas
que inventaron pecados en nuestro nombre?
cuando encontraron las cavernas donde perpetuábamos
aprendimos a llamar pecado a todo lo que nos florecía
y la fruta entrepiérnica desprendía líquidos para salvar la tierra
ay la tierra sidada cancerada guerrada neoliberalizada
volábamos encima de los cóndores porque queríamos abrir hendiduras
en las nubes y ver si así encontrábamos la cura
nos llamaron pájaras y bajo la bruma entendimos que debíamos volar
corrimos a casa dispuestas a volar

V

¡Madre!
ponte mis alas para que entiendas mi vuelo
¡Padre!
ponte mis alas para que entiendas mi vuelo
y corrimos por la cocina y en la puerta del patio
nuestras alas fueron decapitadas
Pero nosotras las reconstruimos con el barro
mancilladas las mejillas
con la sangre de nuestras sui/sidas
escuchando a la Violeta o escuchando a la Paris Hilton/
Y volábamos a las aguas
llenábamos los mares de algodón
y la espuma la volvíamos medicinal
y cuando nuestros niños iban a sanar las heridas
La espuma nos lamía como si succionase la sal de nuestras llagas
La herida se abría dos o tres veces
y brotaba un soplo que nos entumecía los cielos
entonces siempre volvíamos al mar
Por eso las playas simulan al cielo
y en la planicie del mar está nuestro paraíso

VI

Pero yo escribo todo esto desde la clandestinidad de mi cobardía
me gustaría pensar que sobreviví a una dictadura
que en la colonia yo alcé mi ballesta
que en la Apocalipsis de los 70’s yo también luché
que mi sombra fue enviada a un campo de concentración maraca en cuba
o que yo también fui pobre y los ángeles del estado machacaron mi cabeza a pisadas
y que solo por eso puedo pararme con valentía a recitar mis versos.

VII

Veo

mi tórax
mis fauces
mis labios
mis pezuñas
mis patas
todo limpio

y digo:
-este ya no es más un territorio sagrado

Olmedo Guerra

Puedes acceder al blog del autor en el siguiente enlace.

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