Nos vemos en el bar | Reseña de Que me quieras, de Merritt Tierce

Reseña de Que me quieras, de Merritt Tierce

Que me quieras, la punzante ópera prima de Merrit Tierce publicada por Blackie Books -como la editorial nos tiene acostumbradas, con un exquisito diseño-, es más cruda que el ceviche, tan explícita como un paseo por Pornhub e igual de sana que la dieta líquida de Chavela Vargas. Entre sus ingredientes más codiciados encontramos una honestidad brutal, exenta de moralina y de culpa, cocinada entre los fogones de un restaurante con muchos litros de sexo y una pizca inusitada de ternura. 

Enmarcada en el terreno de la autoficción que tan prolíficos e interesantes resultados nos ha dado en los últimos años, Que me quieras brilla desde las primeras páginas por sus tintes autobiográficos y el marcado -y valiente- personal tono de su autora, que nos sumerge en la piel de una joven camarera y madre soltera que ha perdido la custodia de su hija, y que tras quedarse embarazada abandona los estudios para trabajar de camarera durante unos diez años. Con la frialdad aséptica de un relato forense -ya que la protagonista rara vez hace alusión explícita a sus sentimientos para centrarse en los hechos, haciendo gala de esa plasticidad pasmosa de quien sabe describir a un personaje en dos brochazos, como Raymond Carver- y un lenguaje deslenguado que provoca sonrisas irremediables, estupefacción y adrenalina a partes iguales, Tierce se -y nos- rescata a través de una historia sin paliativos, pero llena de narcóticos, prisa, socarronería y mucho sexo para lamerse las heridas.

Que me quieras es una novela que fascina por su sinceridad y su retrato de la vida de quien sortea jornadas maratonianas, sabe lograr que te pidas el siguiente whiskey doble sin pestañear, se refugia en los placeres y dolores del cuerpo para paliar la angustia del tiempo que se escapa como un suspiro y camina por la cuerda floja sin flaquear. Es el relato de una superviviente, sacudida por la falta de ilusión y atravesada por relaciones disfuncionales y llenas de aristas con compañeros, amantes, ex parejas y esa hija ausente -y a la vez, tan presente- en su rutina diaria. Es una historia donde la risa no gana, pero la dinamita de la vida siempre levanta a Marie del suelo. 

Ensalzada por diarios como The New York Times como una de las voces más afiladas y prometedoras de la nueva narrativa estadounidense, e incluida en la National Book Foundation 5 Under 35 de 2013, las buenas críticas ni siquiera son necesarias para avalar esta obra. Sus líneas hablan por sí mismas, como los dedos de un cirujano cincuentón buscando humedad entre las piernas de una camarera, como el olor inolvidable de un ser que ha salido de tus entrañas, como el veneno que cura y el polvo que salva y los días que pasan, con más o menos encanto, por delante de nuestros ojos. Si hablamos de talento, Merrit Tierce es una grieta por la que se cuela mucha luz.

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