Smells like teen spirit | Reseña de Crezco, de Ben Brooks

Reseñamos Crezco, la primera novela de Ben Brooks

Ben Brooks (1992) es un jovencísimo escritor nacido en Gloucestershire que, desde su habitación, decidió comenzar a teclear sus historias nacidas de la curiosidad, de la rabia o del hastío, y que son las mismas que las que tantos adolescentes viven cada día. Crezco, según el autor, es su primera obra seria tras anteriores publicaciones de ficción experimental, y zambullirse en ella supone una experiencia atrevida, morbosa y tierna a partes iguales.

La voz del protagonista, Jasper, es también la de Ben Brooks, que escribió el libro con tan solo diecisiete años, para volcar sobre el papel todas sus inquietudes con un tono narrativo muy personal, ácido y humorístico, impregnado de la urgencia propia de las redes sociales, el desencanto generacional y la curiosidad propia de la iniciación en el sexo o el consumo de drogas.

Crezco, o Peter Pan Caulfield con birra y WiFi

En España, esta novela ha sido editada y reeditada por la editorial Blackie Books con exquisito cuidado. Su adictivo tono nos arrastra a los chats eróticos y a la huida de la soledad en ese enorme descampado con luces que es Internet, la importancia de los lazos de amistad para escapar de la tristeza -a través de la conmovedora amistad con Tenaya y los nexos con un alocado grupo de amigos en plena efervescencia hormonal y corporal-, la saturación informativa y el aprendizaje en un mundo donde, haciendo justicia al título, siempre estamos obligados a crecer antes de tiempo. 

Ben Brooks nos regala en esta novela una visión inconfundible, personalísima y mordaz de lo que implica hacerse mayor en este siglo XXI, una época de felicidad por fogonazos, orgasmos a golpe de clic, endorfinas escondidas en pastillas, narcisismo tecnológico y niños que envejecen por debajo de la piel de hombres. No faltan en Crezco las conflictivas relaciones familiares, también presentes en Hurra y Lolito, la conducta rebelde y disidente de la ética, las cicatrices de la infancia, la incertidumbre ante lo que será la felicidad futura, la visión extravagante y particular de un mundo hiperconectado y furioso, que gira demasiado deprisa y sin compasión.

Cervezas, nostalgia y universos paralelos

Para los que adoramos la bibliografía de un Ben Brooks que proyecta sus experiencias en primera persona en todas sus novelas es sencillo establecer paralelismos entre sus protagonistas principales y su actitud, por un lado hedonista e inmadura, y por el otro sarcástica, inteligente y emocional. Por eso Etgar, Dan y este Jasper que tropieza y se levanta en Crezco, son personajes que nos hablan desde la rutina cotidiana, desde la resaca de ketamina, desde el desamor o el terror al futuro, desde el carpe noctem y la vulgaridad de un domingo en calcetines frente al ordenador. Pueden ser nosotros, pueden ser cualquiera. Y en ese punto del diagnóstico reside su encanto.

Crezco es un Forever Young, un adiós a Nunca Jamás con éxtasis bajo la lengua, mariposas en el estómago, murciélagos en las legañas y un inconfundible olor a espíritu adolescente en la tinta. No se lo deberían perder.

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