Hiperbrevedad o el formato del nanorrelato

Nanorrelato Literaturbia

¿Has escuchado en alguna ocasión el término nanorrelato? Si pensabas que no podía existir un formato más condensado y breve que el popular microrrelato, estabas equivocado. Como ejercicio de escritura creativa, su creación es divertida, apasionante y todo un reto para el escritor. ¿Qué requisitos debe tener una composición para estar dentro del canon del nanorrelato? En definitiva, su extensión. Un nanorrelato debe tener entre una y veinte palabras en su extensión, sin contar con el título. No parece nada fácil hacer algo creativo, ocurrente y que cale en el lector, ¿eh?

Dado el escaso número de palabras con las que cuenta este formato, la elipsis suele ser el recurso estilístico por excelencia -y necesidad-, ya que el lector solo tiene oportunidad de contemplar un instante o parte de la historia, ya sea el desencadenante del conflicto, el clímax o el desenlace. Por eso, en esta clase de historias se trabaja mucho con la imaginación y la capacidad de deducción del lector, que debe completar a su antojo los huecos vacíos o incógnitas en el argumento. Otro rasgo distintivo del nanorrelato es que, aunque no todos llevan título, éste suele aprovecharse para incluir una pieza clave de la ficción. Nos hallamos pues, frene a un formato altamente interactivo y abierto dentro del fenómeno conocido como minificción, -género literario breve narrativo y lúdico, irónico, metaficcional e híbrido-. No tiene demasiados años de vida en comparación a los géneros tradicionales, ya que fueron las vanguardias -dadá y surrealista, sobre todo- quiénes a comienzos del siglo XX comenzaron a jugar con el lenguaje literario para crear este experimento posmoderno.

A día de hoy, la miniffición tiene cada vez mayor importancia gracias a las posibilidades que nos brinda Internet y el alcance de las redes sociales de microblogging como Twitter.

Ejemplos famosos de nanorrelato

Nanorrelato Libro

Ya has comprobado que la creación de un nanorrelato se basa en la reducción de una historia al estado puro, a su gérmen narrativo. En la gran mayoría de ocasiones, lo que se narra es el final, permitiendo que el lector imagine el resto de la trama.

Además del popular y universal nanorrelato de Augusto Monterroso con el que comenzabamos este artículo -no hay que olvidar que los hispanoamericanos son los maestros por antonomasia de este género-, no nos podemos olvidar de la maestría de Ernest Hemmingay. Cuenta la leyenda que a comienzos de los años veinte, el famoso escritor aceptó una apuesta de diez dólares en un bar, con algunos amigos, presumiendo de su capacidad para escribir un relato en tan solo seis palabras. El resultado final, -que como sospecharás, ganó la apuesta- fue un nanorrelato o relato hiper-hiper-breve -denominado en lenguaje anglosajón como flash fiction o short-short– maestro de su género y denominado Baby shoes, que dice así:

  • “Se venden: zapatos de bebe, sin usar”. Como verás, las interpretaciones son amplias, aunque la mayor parte aluden a que se trata de un niño que murió antes de poder estrenar su calzado. Otros ejemplos de otros autores son:
  • El emigrante: “¿Olvida usted algo?-¡Ojalá!” (Luis Felipe Lomeli)
  • El hombre invisible: “Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello”. (Gabriel Jiménez Emán)
  • Autopsia:  “No tenía rastros de haber sido feliz” (Luciano Daniele)
  • Cuento de terror: “Me desperté recién afeitado”. (Andrés Neuman)
  • Distancias: “Ella era alta, él menudo. Su amor era un abismo”. (Daniel La Parra Casado)
  • Toque de queda: “-Quédate -le dije. Y la toqué”, (Omar Lara)
  • Designio: “Entonces dijo: «¡Que se haga el automóvil!». Y la ciudad se deshizo”. (Armando Páez)
  • Olvido confirmado: “Recuérdalo, por las dudas: todos los escritores inmortales se han muerto”. (Fernando Aínsa)
  • Autobiografía: “Yo”. (Áloe Azid)
  • ¡Sorpresa!: “La primera mañana después de mi muerte…” (José Costa Santiago)
  • Corazonada:  “Rápido -dijo-, arrojad a ese río las cenizas del Fénix”. (Antonio Cabrera)
  • Cuento de terror: “Cuando quisimos darnos cuenta, todos éramos funcionarios”. (Óscar Sipán Sanz)
  • In extremis: “Logré besarla. Total, era el fin del mundo”. (Ignacio Cañas Hernández)
  • Con cartuchos de tinta…: “Venció a los de pólvora”. (Beatriz Egea)

¿Te has animado a crear tu propio nanorrelato? ¡Déjanos un comentario con tu creación!

4 thoughts on “Hiperbrevedad o el formato del nanorrelato

  1. Adela Isabel Franco

    muy clara la explicación y muy buenos los ejemplor.
    Algunos de mis escritos breves son.
    SÍNTESIS DE VIDA
    El hombre inspiró aire y lloró.Expiró y lloraron.
    PERFECCIÓN
    Le exigían excelencia y en el intento suicida solo manoteó el prefijo.
    BÚSQUEDA
    Tanto afilar el làpiz buscando escribir lo mejor,no pudo sostenerlo entre los dedos,porque la excelsitud se pulverizó en la viruta.

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